Por las cosas que me diste a cuenta gotas
Por el amor dosificado
Por curarme para que enfermara
Por las altas cantidades de poca honestidad
Porque te divertiste conmigo usándome de tu juguete
Por usar a tu favor mis sentimientos
Porque al fin agotaste todas nuestras oportunidades
Por todo lo que revolviste y destruiste para volverme a hacer sentir
de ese amor que se convierte en rabia.
Por todo eso y por todo lo que ya no te daré, tan sólo me queda verter
toda mi sinceridad restante en un solo pensamiento:
Te deseo que tengas un franco y muy feliz CHINGA A TU MADRE.
domingo, 25 de julio de 2010
lunes, 7 de junio de 2010
Puro cuento
Érase un reino donde los Reyes sólo existían en los nombres de algunas calles y de algunas delegaciones, no existían caballeros con escudo y armadura; en este reino, ellos cedían su lugar a las mujeres embarazadas o a las personas de la tercera edad, pagaban las cuentas a su damisela y mesuraban su lenguaje en presencia de los niños.
Existían las damas, aunque algunas ostentaban el título sin necesariamente practicarlo.
En este reino, los bufones tenían importantes cargos políticos y los consejeros traían credenciales de Prensa de televisoras y disfrazaban las imprudencias de los bufones desviando la atención del pueblo inventando dragones llamados Chupacabras, influenza, Cabañas o Paulette.
En el fondo, era como todos los reinos, los verdugos eran inclementes, destazaban a las personas difundiendo rumores, algunos de ellos corrían como pólvora e incluso los más sanguinarios, sustituyeron sus hachas y guillotinas por redes sociales.
Es en este entorno en el que se desenvuelve la historia de un niño que se preparaba para ser un príncipe. Él creía firmemente en que el cargo podría ganárselo a pulso; al no pertenecer a una familia aristócrata, el primer eslabón para lograrlo era la dedicación, buenas notas que lo llevaran al desayuno anual con el Bufón mayor y participación en las actividades de lucimiento social, tales como los congresos estudiantiles y declamaciones hacia Benito Juárez en los lunes de homenaje.
El futuro príncipe creció para ceder una y otra vez su trono real ante los príncipes de los feudos vecinos, con menor talento, calificaciones mediocres pero con papás mejor relacionados con los que repartían los tronos.
La imposición si existía, la opinión pública era el cuento más popular para poner a dormir al pueblo, incluso en su mayoría, creían tanto en su poder del pueblo como un niño en Santa Claus.
El príncipe que el mundo esperaba trabajó arduamente aún cuando los villanos secuestraron su escuela, descubrió que todo monarca necesita aliarse a un clan y se unió al “del sol”. Su trono lo aguardaba, sólo tenía que esperar a que el Príncipe Juanito desocupara la silla que sería para la marquesa Carla l y que a la postre le pertenecería a él, en tanto sus grandes convicciones no atentaran contra los principios del clan.
Mientras el heredero del mañana espera, recorre la ciudad en un Tsuru II del año 94 que le renta al propietario de un sitio, se niega a alterar su taxímetro pues su ética es digna de la realeza. El Bufón jefe de gobierno le ha hecho pintar la unidad en repetidas ocasiones olvidándose que nuestro eventual consorte le dio su voto con la esperanza de haber escogido al mejor representante para el pueblo.
Ocasionalmente, tiene que claudicar a sus valores para que los guardias no se lleven su unidad a las mazmorras.
EL príncipe conduce feliz, sabe que no hay mejor forma de entender al pueblo que viniendo del pueblo. Hace campaña personalizada con cada uno de sus pasajeros, quienes no ponen en duda su estirpe real, le agradecen el viaje mientras él se despide diciéndoles:
No lo olvide, en el 2024 su voto contará.
Hugón Castillo,
Re cuentista.
Existían las damas, aunque algunas ostentaban el título sin necesariamente practicarlo.
En este reino, los bufones tenían importantes cargos políticos y los consejeros traían credenciales de Prensa de televisoras y disfrazaban las imprudencias de los bufones desviando la atención del pueblo inventando dragones llamados Chupacabras, influenza, Cabañas o Paulette.
En el fondo, era como todos los reinos, los verdugos eran inclementes, destazaban a las personas difundiendo rumores, algunos de ellos corrían como pólvora e incluso los más sanguinarios, sustituyeron sus hachas y guillotinas por redes sociales.
Es en este entorno en el que se desenvuelve la historia de un niño que se preparaba para ser un príncipe. Él creía firmemente en que el cargo podría ganárselo a pulso; al no pertenecer a una familia aristócrata, el primer eslabón para lograrlo era la dedicación, buenas notas que lo llevaran al desayuno anual con el Bufón mayor y participación en las actividades de lucimiento social, tales como los congresos estudiantiles y declamaciones hacia Benito Juárez en los lunes de homenaje.
El futuro príncipe creció para ceder una y otra vez su trono real ante los príncipes de los feudos vecinos, con menor talento, calificaciones mediocres pero con papás mejor relacionados con los que repartían los tronos.
La imposición si existía, la opinión pública era el cuento más popular para poner a dormir al pueblo, incluso en su mayoría, creían tanto en su poder del pueblo como un niño en Santa Claus.
El príncipe que el mundo esperaba trabajó arduamente aún cuando los villanos secuestraron su escuela, descubrió que todo monarca necesita aliarse a un clan y se unió al “del sol”. Su trono lo aguardaba, sólo tenía que esperar a que el Príncipe Juanito desocupara la silla que sería para la marquesa Carla l y que a la postre le pertenecería a él, en tanto sus grandes convicciones no atentaran contra los principios del clan.
Mientras el heredero del mañana espera, recorre la ciudad en un Tsuru II del año 94 que le renta al propietario de un sitio, se niega a alterar su taxímetro pues su ética es digna de la realeza. El Bufón jefe de gobierno le ha hecho pintar la unidad en repetidas ocasiones olvidándose que nuestro eventual consorte le dio su voto con la esperanza de haber escogido al mejor representante para el pueblo.
Ocasionalmente, tiene que claudicar a sus valores para que los guardias no se lleven su unidad a las mazmorras.
EL príncipe conduce feliz, sabe que no hay mejor forma de entender al pueblo que viniendo del pueblo. Hace campaña personalizada con cada uno de sus pasajeros, quienes no ponen en duda su estirpe real, le agradecen el viaje mientras él se despide diciéndoles:
No lo olvide, en el 2024 su voto contará.
Hugón Castillo,
Re cuentista.
domingo, 21 de marzo de 2010
Things we lost in fire
Perdí mi parte crédula, fui soltándola de a poco. En su lugar, llegó la duda, el escepticismo y la desconfianza.
Perdí el asombro por el periodo previo a un noviazgo, cuando le preguntas a sus amigas lo que ella piensa de ti, esas mariposas en la panza, esos pensamientos idealistas que te surgen justo a punto de dormir. El asombroso y esperado primer beso, el querer conocer a una persona y que te conozca, que te guste lo que hay en ella y que le guste lo que hay en ti.
Perdí el sentido de la responsabilidad compartida, del querer hacer todo en conjunto, hacer equipo, remar en la misma dirección.
Perdí la seguridad de merecer amar a alguien porque cuando he estado enamorado no he hecho lo bastante para perdonar, entender, comprender y dejar de recriminar los errores de la otra persona, esto para perdonarme por mis propias fallas.
Perdí la confianza en mí al grado tal que ahora existen los celos en mi corazón, siempre acompañados por ira y desconfianza.
Mi capacidad de amar no la he perdido, sólo la parte importante de la misma;
mi capacidad de amar en compañía, puedo amar a la distancia, extrañar y añorar a una persona que cuando tenía cerca ya no soportaba.
Pierdes unas cosas y a cambio recibes otras. Particularmente en estos intercambios, salí perdiendo con el canje.
Con tantas cosas perdidas, a ti ya no te recupero.
Perdí el asombro por el periodo previo a un noviazgo, cuando le preguntas a sus amigas lo que ella piensa de ti, esas mariposas en la panza, esos pensamientos idealistas que te surgen justo a punto de dormir. El asombroso y esperado primer beso, el querer conocer a una persona y que te conozca, que te guste lo que hay en ella y que le guste lo que hay en ti.
Perdí el sentido de la responsabilidad compartida, del querer hacer todo en conjunto, hacer equipo, remar en la misma dirección.
Perdí la seguridad de merecer amar a alguien porque cuando he estado enamorado no he hecho lo bastante para perdonar, entender, comprender y dejar de recriminar los errores de la otra persona, esto para perdonarme por mis propias fallas.
Perdí la confianza en mí al grado tal que ahora existen los celos en mi corazón, siempre acompañados por ira y desconfianza.
Mi capacidad de amar no la he perdido, sólo la parte importante de la misma;
mi capacidad de amar en compañía, puedo amar a la distancia, extrañar y añorar a una persona que cuando tenía cerca ya no soportaba.
Pierdes unas cosas y a cambio recibes otras. Particularmente en estos intercambios, salí perdiendo con el canje.
Con tantas cosas perdidas, a ti ya no te recupero.
martes, 28 de abril de 2009
Promesa
Una promesa fue hecha, más que de palabras por un compromiso de vida, como cuando un nuevo ser nace y uno asume su tutela.
Palabras lindas que trascienden a otro plan. La felicidad plena garantizada por la persona ideal. Eso es mucho más que un buen deseo.
No espero ni puedo obligar el cumplimiento de dicho compromiso, el sólo escucharlo de su boca provocó en mí mucho de lo prometido, gran forma de iniciar el juramento.
Gracias por tu consideración, no sé si mi felicidad dependa totalmente de ti pero en caso que así sea sé que al menos tus intenciones sí son buenas.
Palabras lindas que trascienden a otro plan. La felicidad plena garantizada por la persona ideal. Eso es mucho más que un buen deseo.
No espero ni puedo obligar el cumplimiento de dicho compromiso, el sólo escucharlo de su boca provocó en mí mucho de lo prometido, gran forma de iniciar el juramento.
Gracias por tu consideración, no sé si mi felicidad dependa totalmente de ti pero en caso que así sea sé que al menos tus intenciones sí son buenas.
jueves, 16 de abril de 2009
Little by little
Hay una gran frase que marca al minimalismo: ”Less it´s more”
Será que nunca he podido familiarizar mucho con ese estilo de vida o que quiero que todo sea tan ostentoso y escandaloso como mi persona. Puedo apreciar la belleza en dicho movimiento pero difícilmente podré apegarme a ese estilo de vida.
Duermo entre cajas de películas, de juguetes, video juegos y libros. Las chamarras aterrizan en donde me agarró el calor y en resumidas cuentas me cuesta trabajo mantener la perfección en lo más mínimo.
Hay una vertiente en la que no creo que la frase citada arriba aplique ni tantito, esa es la que describe a las personas.
Hay quienes están tan minimizados en espíritu, autoestima y seguridad que necesitan gente aún más pequeña para poder ser felices. Nunca comulgaré con esta idea, de hecho he llegado a la vida de personas que han hecho lo imposible por minimizarme, cosa que no estaré dispuesto a permitir. Gente peleada quizás con la vida misma y que al final de cuentas procuran rodearse de quien no pueda opacarles. Es una lástima, considero que cada persona debe valorarse, que cada quien tiene virtudes únicas y que ser pequeño sólo acarrea frustración. Al notar que uno no puede hacerse pequeño, la huida se hace inminente.
Yo procuro juntarme con aquellos que me puedan engrandecer pero no por ser pequeños, más bien porque son muy grandes y me pueden cargar hasta que yo mismo alcanzo su altura. A veces también he procurado ayudar a los pequeños a crecer pero ya entendí que esa labor le corresponde al individuo y además me acaba causando dolores en la espalda.
En fin, cada cabeza es un mundo y siempre habrá un roto para un descocido. Lo importante es que cada quien encuentre la felicidad sea cual sea el nivel de ella al que se aspire.
Y hoy resulta, que no soy de la estatura de tu vida…
monster.unleashed@hotmail.com
Será que nunca he podido familiarizar mucho con ese estilo de vida o que quiero que todo sea tan ostentoso y escandaloso como mi persona. Puedo apreciar la belleza en dicho movimiento pero difícilmente podré apegarme a ese estilo de vida.
Duermo entre cajas de películas, de juguetes, video juegos y libros. Las chamarras aterrizan en donde me agarró el calor y en resumidas cuentas me cuesta trabajo mantener la perfección en lo más mínimo.
Hay una vertiente en la que no creo que la frase citada arriba aplique ni tantito, esa es la que describe a las personas.
Hay quienes están tan minimizados en espíritu, autoestima y seguridad que necesitan gente aún más pequeña para poder ser felices. Nunca comulgaré con esta idea, de hecho he llegado a la vida de personas que han hecho lo imposible por minimizarme, cosa que no estaré dispuesto a permitir. Gente peleada quizás con la vida misma y que al final de cuentas procuran rodearse de quien no pueda opacarles. Es una lástima, considero que cada persona debe valorarse, que cada quien tiene virtudes únicas y que ser pequeño sólo acarrea frustración. Al notar que uno no puede hacerse pequeño, la huida se hace inminente.
Yo procuro juntarme con aquellos que me puedan engrandecer pero no por ser pequeños, más bien porque son muy grandes y me pueden cargar hasta que yo mismo alcanzo su altura. A veces también he procurado ayudar a los pequeños a crecer pero ya entendí que esa labor le corresponde al individuo y además me acaba causando dolores en la espalda.
En fin, cada cabeza es un mundo y siempre habrá un roto para un descocido. Lo importante es que cada quien encuentre la felicidad sea cual sea el nivel de ella al que se aspire.
Y hoy resulta, que no soy de la estatura de tu vida…
monster.unleashed@hotmail.com
lunes, 6 de abril de 2009
Todo lo que sé de las mujeres.
Sin ningún temor a ser petulante les escribo todo lo que sé de las mujeres.
Espero que lo disfruten.
Hugo Castillo,
ignorante de ocasión.
Espero que lo disfruten.
Hugo Castillo,
ignorante de ocasión.
viernes, 3 de abril de 2009
Vida
Educar, criar, mantener, entender, dar ejemplo, transmitir valores, ser cómplice, ser amigo, ser guía y encausar.
Dar vida implica mucho más que concebir, desata una serie de compromisos morales y económicos que cada vez menos personas están dispuestas a enfrentar. Dar vida implica que dejemos cachitos de la nuestra depositadas en esas bellas personitas que han sido formadas a partir de nuestros genes.
Dar vida es magia porque nos sorprende y asombra. Es ver crecer al mayor tesoro de la humanidad en un vientre y por más que existan explicaciones científicas al respecto, nada explica la presencia del alma, que alguien de tan sólo 3 kilos y 52 centímetros pueda volverte loco de amor y que su espera se vuelva tan larga.
Cuando mi bebita nació, la primer frase que escuchó salir de mí fue Te amo hijita, y siempre te voy a amar. Quería que lo primero que escuchara fuera una constante en su vida, la mayor verdad y mi mayor compromiso. Quería decirle algo que superara por mucho el miedo que da el tener que transmitir valores a un nuevo ser. Después nació mi sobrinito, a quien le dediqué las mismas palabras y le hice el mismo juramento. Hoy la vida me da la oportunidad de volver a hacer ese compromiso con una nueva personita, de volver a pronunciar mi juramento de amor, un sentimiento de constancia para el resto de mi vida. Mi sobrinita ya está con nosotros, ya cuenta con nuestro amor incondicional y nosotros con la dicha de ser la familia que eligió.
Luz Alexandra, te amo princesa, siempre te voy a amar.
Dar vida implica mucho más que concebir, desata una serie de compromisos morales y económicos que cada vez menos personas están dispuestas a enfrentar. Dar vida implica que dejemos cachitos de la nuestra depositadas en esas bellas personitas que han sido formadas a partir de nuestros genes.
Dar vida es magia porque nos sorprende y asombra. Es ver crecer al mayor tesoro de la humanidad en un vientre y por más que existan explicaciones científicas al respecto, nada explica la presencia del alma, que alguien de tan sólo 3 kilos y 52 centímetros pueda volverte loco de amor y que su espera se vuelva tan larga.
Cuando mi bebita nació, la primer frase que escuchó salir de mí fue Te amo hijita, y siempre te voy a amar. Quería que lo primero que escuchara fuera una constante en su vida, la mayor verdad y mi mayor compromiso. Quería decirle algo que superara por mucho el miedo que da el tener que transmitir valores a un nuevo ser. Después nació mi sobrinito, a quien le dediqué las mismas palabras y le hice el mismo juramento. Hoy la vida me da la oportunidad de volver a hacer ese compromiso con una nueva personita, de volver a pronunciar mi juramento de amor, un sentimiento de constancia para el resto de mi vida. Mi sobrinita ya está con nosotros, ya cuenta con nuestro amor incondicional y nosotros con la dicha de ser la familia que eligió.
Luz Alexandra, te amo princesa, siempre te voy a amar.
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